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¿Puede la cannabis ayudar en el tratamiento de las secuelas que deja la covid?

Dolor, inflamación, insomnio y ansiedad son algunas de las secuelas más frecuentes que deja la enfermedad. Hablamos con la médica cirujana Cristina Leguía acerca del potencial de los cannabinoides para tratar estos síntomas.

Reconociendo los efectos analgésicos y antiinflamatorios de la cannabis sativa (marihuana), se abre una serie de posibilidades para tratar diversas enfermedades. Con algunos establecimientos farmacéuticos vendiendo preparados con cannabidiol (CBD) y tetrahidrocannabinol (THC), y con médicos capacitados, tratar las secuelas de la Covid-19 con esta planta medicinal ancestral es posible en Perú.

De acuerdo al Reglamento de la Ley que regula la Cannabis de uso Medicinal, queda a criterio de médicas y médicos colegiados el prescribir cannabis para las enfermedades que consideren necesario según la evidencia disponible. Esta apertura se explica en el hecho de que el número de publicaciones científicas sobre cannabis viene en aumento desde 1964, cuando el químico israelí Raphael Mechoulam logró aislar al THC, la principal sustancia activa de la planta.

Teniendo en cuenta las características y necesidades de cada paciente, es posible tratar las secuelas de la covid, pero siempre bajo tratamiento de un profesional de la salud, resalta la médica cirujana Cristina Leguía (UPCH)parte del equipo de Q2Clinic, clínica internacional especializada en cannabis que este mes de febrero ha empezado a atender en el país a través de teleconsultas.

Leguía explica que se denominan secuelas a aquellos efectos de la enfermedad que se mantienen por más de tres meses. En el caso de la covid, las secuelas más frecuentes son dolores crónicos, trastornos del sueño y del ánimo, así como inflamación. Precisamente estos síntomas pueden ser tratados tanto con CBD, que tiene efecto ansiolítico y antiinflamatorio, como con THC, que funciona como analgésico y relajante muscular.

Por ejemplo, en el caso de un adulto mayor que tuvo cuadro de covid severo y llegó a estar en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), Leguía ha tratado con THC y CBD sus dolores articulares y cefaleas. Como debe ser en todos los tratamientos con cannabinoides, la médica empezó con una dosis inicial y luego ha seguido con un proceso de titulación por el que se van regulando las concentraciones de cannabis hasta llegar a una dosis efectiva, la cual es distinta en cada paciente.

“Era la primera vez que el paciente iba a consumir cannabis en toda su vida, por lo que se empezó con un esquema conservador con extractos altos en CBD, titulando poco a poco y agregando THC, con lo que se ha visto mayor beneficio”, cuenta Leguía.

“Cada paciente tiene un perfil de riesgo/beneficio distinto y necesidades diferentes”, resalta la médica de la clínica Q2Clinic.

Ensayos clínicos y cannabis

Actualmente, como han señalado las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EEUU (NASEM), hay evidencia concluyente que productos altos en THC son efectivos para aliviar el dolor crónico, reducir los espasmos en personas con esclerosis múltiple y reducir náuseas y vómitos en pacientes con cáncer que llevan quimioterapia. Además, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA) ha aprobado productos con THC para aumentar el apetito y la pérdida de peso en pacientes con VIH/Sida. También ha aprobado un producto alto en CBD como anticonvulsivante en casos severos de epilepsia.

Sin embargo, esto no limita el uso de los cannabinoides considerando su perfil de seguridad: no hay dosis letal con cannabis y el nivel de dependencia que podría generar es moderada baja, similar al de la cafeína y mucho menor que el alcohol, los barbitúricos y los opioides. En diciembre del 2020, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) retiró a la cannabis de la lista de sustancias peligrosas al reconocer oficialmente sus efectos medicinales en base a un informe científico de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Otro factor a tomar en cuenta es que la cannabis es una planta que tiene más de 1,600 componentes, entre ellos 183 fitocannabinoides identificados hasta el momento. Esto, explica la médica Leguía, es un reto para la ciencia moderna que está acostumbrada a trabajar con compuestos aislados.

“Algunos ensayos clínicos, con el afán de hacer un estudio clásico, utilizan aislados y lo que concluyen no es algo que sirva en el mundo real, donde encontramos extractos naturales de planta completa y que tienen diversos compuestos”, señala Leguía.

Además, por los efectos de la cannabis, se hace difícil que participantes y monitores mantengan el ciego en un ensayo clínico. Ante ello, Leguía señala que debemos considerar la evidencia del mundo real o de la práctica clínica, lo que se conoce en la investigación científica como Real World Evidence (RWE).

“Estos son estudios observacionales de vida real, con los que observamos lo que ocurre en la práctica, fuera de un contexto de ensayo clínico. Dependiendo de la cantidad y volumen de estas evidencias, uno puede hacer sus propios análisis”, señala.

Acceso real pendiente

En Perú, la legislación pone como requisito que los usuarios medicinales de cannabis estén registrados en la web de Digemid y que pasen por consulta médica. Para los casos de productos con CBD, la receta es simple y para el caso de productos que contengan THC debe ser una receta especial para sustancias controladas.

“Los pacientes deben ir a un médico que sepa prescribir de manera segura cannabis. No deben automedicarse porque es necesario evaluar las características individuales de cada paciente y depende de eso se hará la receta”, resalta Leguía.

Actualmente, se venden productos solo para la vía sublingual/oral con CBD y THC en algunos establecimientos farmacéuticos de Lima Metropolitana.

En el 2017, se promulgó la Ley N° 30681, con la que se reconocieron los efectos terapéuticos de la cannabis. En febrero del 2019, se aprobó el reglamento de esta ley, que aún está en proceso de implementación: hasta el momento, la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (DIGEMID) no otorga ninguna licencia para cultivar y producir cannabis farmacéutico en el país.

Falta más variedad de THC (solo una empresa lo vende) y que la cannabis de uso medicinal deje de estar centralizada en Lima, ya que existen más de 10,000 usuarios medicinales y estos están en todas las regiones del Perú.

Además, sigue pendiente que el Estado peruano respete el derecho de los pacientes usuarios de cannabis a cultivar su propia medicina, ya que fueron las asociaciones de cultivo las que iniciaron la lucha para que Perú reconozca a cannabis como una planta medicinal.

Fuente: La Mula

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